Pies como raíces profundas que sujetan a la
tierra para no perder la realidad, alas en el cielo que te llevan a los
rincones más recónditos del universo para no olvidarte de soñar.
Páginas
"La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando". Pablo Picasso
27 marzo, 2011
21 marzo, 2011
Cuando la tierra y el mar tiemblan en la tierra del sol naciente
La tierra nos habla y no la oímos, pero esta vez nos ha lanzado un grito desgarrador y seguimos sin escucharla.
07 marzo, 2011
Crónicas de Sira: un vuelo que cambió la forma de volar
Sira sabía que el vuelo de aquel día iba a ser especial. Ese vuelo que solía hacer al final del día iba a ser diferente. Estaba disfrutando cada instante viviéndolo consciente e intensamente. Minuto a minuto, segundo a segundo, aquel vuelo desprendía una fascinación especial. Era prudente con las centellas que se desprendían de aquella sugestión, aunque deseaba inhalar de un solo golpe toda aquella energía que estaba recibiendo. Deseaba abrir todos sus pulmones, pero no quería arriesgarse a perder el control del vuelo. Permanecer en ese estado, suspendida eternamente, habría sido una buena opción. Pero sabía que debía volver a la tierra.
11 mayo, 2010
Crónicas de Sira: entre Dragones y Rosas
Hoy es un día especial. Como cada 23 de abril las rosas y los libros toman las calles y plazas en cada rincón de Cataluña para honrar a su patrón Sant Jordi. Hay un gran ambiente de festividad por doquier como si de un gran mercadillo se tratase. Un mercadillo de rosas y libros.
Sira estaba acostumbrada a vivir este encanto a pequeña escala en el pueblo donde vive. Pero este año coincide en que debe estar en el centro de Barcelona. Siente una necesidad imperiosa de perderse por las callejuelas del Barrio Gótico, de contagiarse de aquella alegría, de impregnarse del olor de las rosas y de hojear algunos libros.
Sira estaba acostumbrada a vivir este encanto a pequeña escala en el pueblo donde vive. Pero este año coincide en que debe estar en el centro de Barcelona. Siente una necesidad imperiosa de perderse por las callejuelas del Barrio Gótico, de contagiarse de aquella alegría, de impregnarse del olor de las rosas y de hojear algunos libros.
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